El ser humano vive de sus preguntas. Desde el momento en que hacemos uso de nuestra razón, no hacemos otra cosa que querer saber más de lo que ya sabemos, de lo que tenemos a nuestro alcance. Y muchas veces no nos conformamos, queriendo cada vez más, avanzando paso a paso por un sendero rodeado de signos de interrogación a medida que nos volvemos cada vez más pretenciosos. ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién? son básicos en nuestra vida. Y siempre creemos estar listos a lo que ellos traen enlazados. Pero acaso, ¿Somos siempre completamente maduros o estamos realmente preparados para conocer algunas cosas? ¿Estamos en condiciones de responder estas preguntas? ¿Sabemos en verdad lo que nos están ocultando?